Los orígenes de “Nuevo Amanecer”
Los detalles arquitectónicos de la cooperativa
Las mayores detalles económicas del Nuevo Amanecer
La estructura del gobierno de Nuevo Amanecer
Los valores sociales de Nuevo Amanecer
Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM)
El contexto político en que se ha desarrollado el Nuevo Amanecer
Conclusión
Enlaces sobre el tema

COOPERATIVA DE VIVIENDAS POR AYUDA MUTUA
NUEVO AMANECER

El Barrio Cooperativo por autogestión y ayuda mutua Nuevo Amanecer está ubicado en las afueras sureste de Montevideo, capital de Uruguay. Contiene 420 hogares y es una de las más de 300 cooperativas de viviendas por ayuda mutua en todo el país.

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Los orígenes de “Nuevo Amanecer”

Como hoy en día, en los primeros años de los 70 estaba difícil encontrar viviendas decentes a buen precio. La gente de bajos ingresos no tenía derecho de recibir préstamos bancarios para construir su propio alojamiento. Por eso, los integrantes de cinco cooperativas montevideanas decidieron reunirse para formar un barrio en forma cooperativa que los hace aglutinara. La llamaron Nuevo Amanecer. Tres de esas cooperativas se basaron en sindicatos (dos del sector textil, la tercera en el sector metalúrgico). Una de ellas estuvo basada en una comunidad cristiana de la Parroquia Santa Gema, y la quinta compuesta de trabajadores de servicios médicos del Banco de Seguros del Estado.

Los integrantes del Nuevo Amanecer hicieron fondo común y en febrero 1972 obtuvieron un préstamo bancario. Pudieron comprar terreno a bajo precio en las afueras de Montevideo donde varias industrias habían cerrado. En cuanto obtuvieron el terreno, los compañeros empezaron a construir un barrio entero desde cero usando su propia destreza y labor.

La foto #1: Una vista aérea del vecindario de Nuevo Amanecer (triángulo en el centro)

La foto #1: Una vista aérea del vecindario de Nuevo Amanecer (triángulo en el centro)

Mientras se realizaba la construcción, cada familia estaba obligada a proveer 21 horas de trabajo semanal. Tanto hombres como mujeres participaban en el trabajo pesado, no obstante se delegaba a las mujeres tareas más minuciosas como, por ejemplo, embaldosar las cocinas y los cuartos de baño. En total se calcula que el trabajo cooperativo redujo los gastos en un 15 por ciento.

Solamente cuando era imprescindible fue subcontratado el trabajo. Por ejemplo, la cooperativa contrató los servicios de un arquitecto, sus diseños fueron examinados por la Asamblea de todos los cooperativistas, quienes daban aprobación o no. Se pidió un gran número de variaciones basadas en preferencias culturales y personales. Las recomendaciones del arquitecto solamente prevalecían cuando tuvieron cierta lógica tecnológica o financiera.

Se hicieron varios tipos de viviendas para satisfacer las necesidades de las diferentes familias, repartiéndose las casas a través de sorteos.