EL CONTEXTO POLÍTICO EN QUE SE HA DESARROLLADO EL NUEVO AMANECER
Según el informe hasta este momento se podría suponer que no haya habido grandes obstáculos al crecimiento y el éxito del movimiento cooperativo en el Uruguay. Sin embargo no es así.
El movimiento laboral crecía más unificado y había establecido una única organización sindical unitaria. Conjuntamente con el movimiento estudiantil y otros sectores sociales, se empezó a formar un movimiento popular amplio uniendo varios grupos que compartían ideales izquierdistas. Esos grupos incluían socialistas, anarquistas, comunistas y demócratas cristianos. Cuando llegó 1970 ese movimiento popular había formado un partido político que aglutina a los varios grupos, movimientos y partidos de la izquierda, denominándose Frente Amplio.
Mientras tanto, a principios de los setenta un movimiento guerrillero urbano, los Tupamaros, era luchando en Uruguay. Cuando llegó 1972 ese movimiento ya había sido sofocado por los militares.
En 1973, un año después había aplastado a los Tupamaros, los militares se hicieron con el poder del gobierno en el Uruguay, instigado y secundado por sectores de las partidos derechistas Colorado y Nacional, y de los EEUU. La meta ahora era sofocar el amplio y maduro movimiento popular y el Frente Amplio de la izquierda.
Durante los siguientes doce años, un violento y opresivo gobierno cívico-militar gobernó el país. Miles de personas fueron arrestados y detenidos sin juicio. Muchos fueron torturados, asesinados o desaparecidos.
Es en verdad extraordinario que el movimiento cooperativista de viviendas por ayuda mutua, y Nuevo Amanecer en particular, hayan sobrevivido la agitación política de esa era. Muy pronto después los militares asumieron el gobierno la central uruguaya de los sindicatos organizó un paro de quince días. Los cooperativistas se unieron con los sindicalistas y los estudiantes, y se atrincheraron en sus viviendas. El gobierno inmediatamente tomó represalias. Felix Maldonado se acuerda que los soldados invadieron su cooperativa. Robaron y derribaron viviendas e hicieron prisioneros a unos cooperativistas.
Años después el gobierno militar hizo ilegal la propiedad común. No fue sorprendente que los cooperativistas rechazaban la transformación de su propiedad comunal en una de propiedades privadas. Protestando contra ese dictado en las calles llevaron pancartas que declararon “¡No a la propiedad privada!” y “¡Si al cooperativismo!” 3
En una de esas manifestaciones Lidia Cabarcos y seis cooperativistas fueron arrestados. Lidia se acuerda que ella misma y sus compañeros fueron tomando en un cuarto y les mandaron bajar la cabeza, de repente empujaron la silla y les pegaron brutalmente. Luego les ordenaron quitarse la ropa. Mientras era interrogados les presionaban para que echaran la culpa de los disturbios a FUCVAM. Lo rechazaron. Insistieron en que la decisión de participar en las manifestaciones fue de ellos mismos y que todo fue haciendo fue en defensa de su cooperativa. Añadieron que se consideraban parte de FUCVAM y no separados de ella.
A pesar de esos incidentes las cooperativas se escaparon relativamente ligeras durante los doce años de la dictadura militar. Según Guillermo Font hay varias razones:
Al principio, los militares persiguieron cada agrupación activista que estaba abiertamente considerada izquierdista y por eso bajo sospecha de "promover el comunismo". Los blancos mayores fueron organizaciones estudiantiles y sindicatos. Las cooperativas, sin embargo, no parecieron tan activistas en la política. Mejor dicho, estaban organizadas en una manera de mejorar la vida de la gente como parte de un movimiento social y amplio.
Las cooperativas parecían movilizarse alrededor de objetivos bastante inocentes como, por ejemplo, el alumbrado y otros servicios comunitarios. Además, muchos valores de las cooperativas apelaron a valores ya existiendo que estaban considerados no amenazadas – como, por ejemplo, la familia.
De lo que los militares no tenían compresión cabal fue el hecho que las cooperativas tenían, en realidad, una conciencia política muy fuerte. Una fiesta de cumpleaños rara vez era simplemente una fiesta. Se usaba como cobertura para reuniones de la cooperativa y se trataban temas políticos. Por eso, a pesar de que los espías del gobierno trataron de infiltrar las reuniones de la cooperativa y cooperativistas a veces fueron arrestados, la cooperativa como entidad colectiva logró sobrevivir. Al fin, las cooperativas quedaron como la única manera en que organizaciones estudiantiles y sindicatos podían organizarse.
El gobierno democrático fue restablecido en 1985 y las cooperativas seguían floreciendo. La elección reciente del primer gobierno socialista en Uruguay es buena señal para el futuro. Varios miembros del gobierno tienen vínculos cercanos históricos con el movimiento cooperativista y se comprometen a los mismos valores y una agenda de justicia social. Además, al nivel municipal, la ciudad de Montevideo ha desarrollado un proceso de descentralización de la gestión con participación vecinal y desconcentración de servicios, delegando poder a 18 gobiernos locales en otros tantos distritos de lado a lado de la ciudad, para alentar el desarrollo del abajo y la participación popular en la planificación urbana.
3 Actuando con muchísima coraje las cooperativas retenían los pagos hipotecarios por el tiempo del gobierno militar y los depositaron en un fondo de fideicomiso.
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